Momentos, experiencias, vivencias que tenemos día a día, son las que nos hacen tal y como somos. De algunas aprendemos, otras las disfrutamos, saboreando cada segundo de dichas escenas....
El otro día sin ir más lejos, se realizo un torneo de voley playa abierto al público para que pudieran disfrutar de un buen deporte de verano. Habían muchos equipos apuntados y se pudo disfrutar de ver muchos y buenos partidos durante todo el día, pero no todo acababa ahí...
Se podía observar que no todos los equipos iban a por los mismos objetivos en dicho torneo, ya sea por el nivel que tuviera cada uno o tan solo por el hecho de ir a pasar un día en la playa jugando. También se veían equipos que iban a por el primer puesto los cuales se les veía muy concentrados en los partidos, pero lo interesante vendría más adelante.
Como en muchos de los deportes, alguien gana mientras que el otro pierde, podría decirse que es una ley universal en el mundo de las competiciones, y aquí se empezó a ver cosas interesantes, pues no todo el mundo afrontaba dichas situaciones de la misma manera, viéndose jugadores que se ponían tristes al perder un partido, otros decidían largarse sin mediar palabras, algunos pocos por otra parte decidían sonreír, darle la enhorabuena al equipo rival e irse tranquilamente a ver el resto de partidos que quedaban de torneo... ¿Por qué la gente responde de diferente forma a la derrota?
Este último caso era el que más me llamaba la atención, y tuve el atrevimiento de acercarme y preguntarle porque no estaba molesto por el partido, a lo que su respuesta fue la siguiente... "No es que este feliz de haber perdido, pero si que es verdad que estoy contento de haber dado lo mejor de mi, se que jugué bien y no siempre puedo ganar, tener respeto por el rival que te ha ganado es importante para seguir mejorando que es lo más importante" Nada más decir estas palabras se despidió y se acerco a un niño y empezó a hablar con él, sería algún familiar suyo, quien sabe.
Por suerte para este chico y el resto de su equipo, aun podían jugar por el 3er puesto y quitarse esa espina clavada del partido anterior. Quise animarlo durante todo el partido, que fue muy bonito de ver, y aun por si el asombro por conocer un deportista de esas características, más sorpresa me lleve cuando escuche a un niño pequeño gritando y animando a este jugador como si no hubiera mañana. Me atreví a preguntarle al joven, ¿Por qué le animas, acaso le conoces?.
Y lo que escuche me dejo con una sonrisa que no me podía ni creer...
Y lo que escuche me dejo con una sonrisa que no me podía ni creer...
"- No le conozco de nada, pero me gusta mucho como juega y mola mucho verle. En el partido anterior me acerque a él y le dije que quería que ganara, que era mi favorito, pero perdió...
- Lo sé, yo también lo vi, fue una lastima...
- Pero este partido lo va a ganar, cuando termino el otro partido se me acerco para pedirme perdón por haber perdido, y me ha prometido que el siguiente lo va a ganar solo si le animaba mucho."
¿Quien lo diría verdad? Como solo una persona consiguió el apoyo de la gente para animarle a seguir jugando y ganar partidos. Finalmente se llevo el bronce y un gran aplauso del público que seguro que le supo a gloria, casi parecía que estaba saboreando el momento.



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